“Lo que me dijiste al oído se extendió por todo el mundo” ¿Disco o dicho?

La semana pasada se editó en Foehn Records “Lo que me dijiste al oído se extendió por todo el mundo”, el primer disco de ESCARLATA, el nuevo proyecto de Remate & Israel Marco (Cuchillo), el disco que nos presentan a golpe de click aquí.

“Me avisaron el día que conocí a Israel Marco, hace ya unos pocos años. Que no le hablara de artistas, que lo que empezaba a hacer con Cuchillo surgía del mero instinto, por mucho que se agolparan referencias para una educación exquisita. Lo corroboré más tarde, del modo más informal, comentando con vehemencia el enorme espacio abierto que dejaba una canción como “Summertime In England”, hit místico de Van Morrison. Y no es que las canciones del hombre de Cuchillo evoquen al león de Belfast, pero sí que creí tener delante a un músico empeñado en ensanchar lo que pase por sus dedos. Aunque algo más minucioso, también el a-ver-qué-pasa ha estado presente en la obra del hombre que se hace llamar Remate. Escarlata es la receta compuesta por estos dos ingredientes que jamás antes habían sido mezclados.

Remate tenía escritas unas cuantas letras y esbozadas algunas ideas de canciones cuando el productor Carlos Toronado presentó a los ingredientes con la intención de inventar una receta. Y que su sabor perdure, que se instale en la memoria a la primera catadura. Para ello han manejado varias opciones. Una es conseguir que con pocos elementos el sabor estalle y se disperse sin prisas a lo ancho del paladar. Así se expande “Lo que me dijiste al oído”. Como si las producciones de Curt Boettcher (The Millennium, Sagittarius) o de Brian Wilson de repente se vieran atacadas de una ligera claustrofobia, como si las paredes de la alcoba donde retumban los ecos encogieran cuando piden expandirse. En esta recreación estética, el músico parece que busca la libertad que ahí fuera se le niega. Es sofisticado. Es intuitivo. Y ese sabor agridulce, esas pequeñas fracturas con que se edifica todo el entramado armónico, recuerdan modestamente la obra de Robert Wyatt. Ahí están los ecos heridos de pena que retumban en “Sacar la basura”.

Hay algo en Escarlata que remonta a ciertos autores de canciones que en aquellos primeros instantes de la década de los setenta aprovecharon el impulso libertario de 1968 para abrir camino con la imaginación sobre las restricciones formales del pop, la psicodelia o lo que tuvieran entre manos. Porque estas canciones no surgen de un punto determinado ni pretenden llegar a destino alguno. Simplemente, aparecen sin guion durante el viaje, durante la experiencia de mezclar por primera vez estos dos ingredientes. Y su principal virtud está en que, lejos de recrear un ambiente de experimentación, lo nacido se instala con soltura en la memoria sin impulsar más mecanismos que los precisos. A través de mínimas notas o directamente con el uso de la repetición; y así dejan un final bien construido (“Fiesta”) a un disco imaginativo que respeta la imaginación del que lo escucha.

Escarlata es la receta perfecta, compuesta de los mejores ingredientes que surgen de la mágica unión entre Israel y Remate, transportándonos en un viaje lleno de recuerdos para vivir una experiencia todavía no escrita. Y con esta premisa, lo que me dijiste al oído se extendió por todo el mundo.”

César Estabiel

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